¿Quién suple el agua en Puerto Rico?

Artículo original: Who is Supplying Water in Puerto Rico?, publicado en el Blog de Finanza Ambiental (Inglés)

17 de noviembre de 2015 | por Stacey Isaac Berahzer | traducción Javier O. Cordero Pérez

Alrededor del 96% de la población de Puerto Rico recibe agua de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA). Al 4% restante les suplen unos 240 sistemas de acueducto muy pequeños. En talleres educativos ofrecidos este año en Oklahoma, Kansas, Georgia y Colorado por la Red del Centro de Financiamiento Ambiental (EFCN por sus siglas en inglés), es obvio que, a pesar de sus similitudes, los sistemas pequeños de cada estado creen enfrentar retos únicos de manejo del servicio. Sin embargo, dicha reclamación pudiera ser genuina para los sistemas de Puerto Rico.

Workshop in Arecibo, PR. Hosted by Universidad de Puerto Rico en Arecibo

Talleres en Arecibo, PR. Auspiciados por la Universidad de Puerto Rico en Arecibo

En junio de 2015, la EFCN sostuvo tres talleres de finanzas para sistemas públicos pequeños de agua potable en distintas partes de la isla. Trabajaron con la PRW&EA y universidades locales en la planificación; el personal de RCAP Solutions también fue partícipe. Los eventos se dirigieron a los 240 sistemas que sirven a aproximadamente 126,000 personas que viven, en su mayoría, en las zonas rurales y montañosas de la Puerto Rico. El colectivo los conoce como “Sistemas no servidos por la AAA” o “sistemas independientes”. Para el año 2003, la EPA estimó que un 95% de dichos sistemas tenían órdenes administrativas por incumplimiento de las normas de calidad para coliformes y turbidez. Mejorar la capacidad de manejo financiero es vista como una de las maneras para reducir tan alto nivel de incumplimiento. Las 90 personas que participaron de los talleres de la EFCN expresaron algunos de los retos únicos al manejo de sistemas de acueducto en Puerto Rico:

  • Tal véz el reto más aparente es el lenguaje, donde los administradores de estos sistemas de acueducto señalaron que muchos de los recursos y herramientas provistas para manejar pequeños sistemas de acueducto no están en español.
  • Los costos de energía son relativamente altos. La energía solar aparenta ser una opción viable, pero el robo de equipo solar disuade a los administradores.
  • Las opciones de financiamiento también parecen ser más limitadas en Puerto Rico que en otras áreas de los Estados Unidos. Por ejemplo, el programa del Fondo Rotatorio Estatal (SRF) no ha sido una opción históricamente viable para los sistemas independientes.

Otros retos distinctivos no fueron expresados por los participantes mismos, pero fueron obvios al entrenador. Estos incluyeron:

La estrecha relación de la comunidad que compone la clientela crea un nivel de intimidad que hace particularmente difícil cortarle el servicio a quienes no pagan. En muchos de los casos, según los participantes del taller, los clientes representan una familia extendida.

Muchos de estos individuos tienen otras responsabilidades aparte de manejar el acueducto. Un sondeo durante los talleres reveló que el 90% de los participantes NO son empleados pagos del sistema de acueductos, sino voluntarios que ven esto como un servicio a sus comunidades.

¿Cuál es su papel en el sistema de acueductos?

¿Cuál es su papel en el sistema de acueductos?

Este último es posiblemente el factor que más separa los sistemas independientes de la AAA de los otros pequeños sistemas de acueductos en los Estados Unidos continentales. El grupo de sistemas independientes es diverso. Por ejemplo, en el taller de Cayey, el sistema más pequeño representado sirve a 40 personas, mientras el sistema más grande sirve a sobre 2,000. Contrario a lo que se reporta en otras fuentes, los sistemas representados en estos talleres reportaron que el 96% de ellos cobra algún tipo de cuota por el servicio. Sin embargo, muchos estuvieron de acuerdo con la idea de que es necesario aumentar el precio por encima de los $5 a $20 dólares mensuales que cobran ahora mismo. Los sistemas más pequeños suelen no tener medidores de agua, así que una mensualidad fija es la forma de cobro más común. Incluso sin medidores, al menos un sistema encontró una forma creativa de ser más equitativo con sus clientes, cobrando $2 a los clientes por cada caballo o lechón que el cliente tenga. Lo que impulsa este nivel de voluntariado y creatividad parece ser el fuerte compromiso a sus comunidades y el deseo de estar en control de su fuente de agua… La actitud del “¡Sí, Se Puede!” ejemplificada.